

¿Qué finalidad
tiene el dinero?
Cuestionamiento
sobre los valores generacionales, para familias con negocios.
POR:
MARC SILVERMAN
En la última reunión
del Consejo Familiar, surgió un tema que levantó ampolla: qué hacer
con la fortuna familiar. La primera generación (tres hermanos varones
septuagenarios) rápida y vehementemente declaró que la familia no tenía
nada parecido a una fortuna, y que tal charla podría conducirlos a la
ruina. Fueron claros en que lo que la familia necesitaba era aprender
los valores del trabajo arduo, el ahorro y la humildad.
La siguiente generación (seis hijos y sus cónyuges) no pareció muy
impresionada por las aseveraciones de sus padres. Hasta hubo quien dijo:
"¿Trabajar 60 horas a la semana, como ustedes? Eso no es vida. ¿Dónde
estaban ustedes, mis padres, cuando yo era un muchacho? ¡Cuántas veces
deseé que papá fuera a mi colegio, o que me viera triunfar en los
deportes...! Además, siempre se han reinvertido la gran mayoría de las
ganancias. ¿Cuándo veremos los frutos de tanto trabajo?"
Los patriarcas estaban muy preocupados, pues habían empleado toda la
vida (dos vidas, según las esposas) construyendo una empresa que no
solo había dado estabilidad y estatura a la familia, sino que también
había ayudado a la comunidad y al país. Pero ahora que estaban listos
para ceder las riendas, no les gustaba lo que oían.
Obviamente cada hijo es diferente. Uno es un gran trabajador, otra se
había casado con un estadounidense y no se veía muy contenta, otro era
un solitario, pero todos disfrutaban un estilo de vida más alto de lo
que hubieran imaginado sus padres.
A los ojos de los patriarcas, esta nueva generación parecía un tanto
ansiosa. Y la tercera... eso era cuento aparte: todos crecieron con
lujos, viajes y servidumbre. No era mera arrogancia, sino que esta
generación parecía sentirse con derecho a todo ello. Siempre esperaban
lo mejor, y eran muy exigentes. Para ellos, la riqueza era algo que
daban por sentado. Sus preocupaciones habituales eran el disfrute
personal y el lujo.
Así pues, los patriarcas decidieron reunirse otra vez. Les preocupaba
la reunión del Consejo Familiar. ¿Cuáles son los valores familiares
alrededor del dinero? ¿Qué sucederá con la riqueza familiar el día
que faltemos? ¿Seguirá esta familia el camino de tantas otras que
pasan de los harapos a los pañales de seda, solo para volver a los
harapos en tan solo tres generaciones? ¿Cuáles son los valores
correctos en torno al dinero? ¿Qué podemos hacer nosotros para que
haya mayores posibilidades no solo de éxito financiero, sino de ayudar
a cada hijo y a cada nieto a perpetuar los mejores valores familiares?
Fue así como decidieron convocar una reunión de todas las generaciones.
Abiertamente expusieron sus miedos y esperanzas para con la familia.
Dijeron: "Sabemos que nuestro liderazgo está a punto de terminar.
No es nuestro deseo controlarlos a ustedes, pero no creemos que ustedes
hayan respondido una de las preguntas clave del liderazgo de las
empresas familiares. Creemos que ustedes no comprenden el propósito del
dinero, por lo que les pedimos que contesten las siguientes preguntas:
¿Es importante el dinero? ¿Por qué?
¿Qué efectos positivos tiene en ustedes el dinero?
¿Qué efectos negativos tiene en ustedes el dinero?
Si aumenta la riqueza financiera de la familia, ¿será de ayuda para la
sociedad? ¿será de ayuda para cada uno de ustedes individualmente? ¿será
de ayuda para nuestra familia?
¿Cuánto confían ustedes entre sí, como para trabajar y poseer
activos conjuntamente?
¿Hay acuerdo entre sus valores sobre el dinero y los negocios?"
Al finalizar la reunión, los patriarcas dijeron: "Creemos conocer
los verdaderos valores de nuestra generación. Tal vez no sepamos los
valores correctos para ustedes... Eso tendrán que determinarlo ustedes
mismos... Y nos gustaría que lo hicieran ya mismo. Estamos más
interesados de lo que ustedes se imaginan en oír sus respuestas a las
preguntas anteriores, y bien podrían llevarse una sorpresa en la próxima
reunión".
El siguiente artículo explorará la respuesta de la familia, y la
sorpresa que prepararon los patriarcas.
Marc@sii-inc.net