
Cuentas
bancarias emocionales en los negocios familiares
La construcción de la inteligencia emocional
es un factor decisivo para la salud y la sostenibilidad generales de la
familia y del negocio.
La comunicación es como una sinfonía: es la
textura de la relación. Cuando la comunicación entre los miembros de
la familia es sólida y saludable, las relaciones de trabajo son fluidas,
al tiempo que se utiliza su capital creativo y empresarial; pero cuando
es discordante o, peor aún, cuando se torna en creencias y posturas rígidas
entre los miembros de la familia, entonces no solo están en problemas
la familia y el negocio, sino que también la autoestima y la visión
personal del mundo pueden convertirse en un rígido sistema de creencias
que bloquea la curación y el crecimiento del individuo, de la familia y
del negocio.
Los desacuerdos y los conflictos son saludables. Los puntos de vista
opuestos deben servir para promover un debate saludable, un diálogo
animado y el desarrollo de un sólido plan estratégico.
Por ejemplo:
Juan - Me gustaría invertir 20% de nuestras ganancias en este nuevo
mercado. Así, tendremos un buen retorno de la inversión.
Roberto - ¿Y cómo sabemos que no va a ser como tu último proyecto,
que costó más de $20 millones?
Juan (pensando) - Mi hermano nunca apoya mis ideas. No soporto trabajar
con él. Como cometí un error hace 10 años, entonces ya no sirve
ninguna de mis ideas. Nunca hubiera trabajado con él, si no hubiera
sido por la insistencia de papá.
Roberto (pensando) - Aquí viene Juan de nuevo a la carga, botando a la
basura millones de pesos. ¿Cuándo aprenderá? Hemos gastado millones
de pesos en un Plan Estratégico que él convenientemente olvida o se
hace el que no existe.
¿Cómo sucede que un desacuerdo saludable sea sustituido por rigidez y
agresividad? ¿Por qué los hermanos no pueden dialogar sobre aspectos
reales, resolverlos y seguir adelante? ¿Cómo el plan estratégico
afectará su relación, la productividad, las utilidades y la cultura de
la organización? Y, más importante aún: ¿qué podría solucionar
esta situación?
Primero, tenemos lo que Stephen Covey y otros han llamado la Cuenta
Bancaria Emocional (CBE), según la cual, cuando una persona actúa en
forma generosa y altruista, de tal manera que el otro la percibe como
colaboradora, es como si hiciera una "consignación" en una
imaginaria "Cuenta Bancaria Emocional". En cambio, cuando se
demanda atención especial del otro, como en las conductas narcisistas o
manipuladoras, estos son "retiros" de la CBE.
Imaginemos, en este ejemplo, que ha habido ciertos comportamientos con
los cuales Roberto ha consignado previamente en la Cuenta Bancaria
Emocional. Quizá ha empleado parte de su valioso tiempo con los niños
de Juan, o lo ha apoyado en situaciones difíciles, o hace poco lo
felicitó por el desempeño de su trabajo. En tal caso, tal vez Juan no
diga nada; y si lo hiciera, usaría un tono muy respetuoso.
No satisfacer expectativas profundas o promesas reales es el equivalente
de hacer retiros significativos de la cuenta. Por ejemplo, a un hijo le
prometieron que al cumplir 45 años sería el Director Ejecutivo de la
compañía. Y así fue, pero solo de nombre.
Otro ejemplo sería el de un miembro de la familia que invierte el
dinero familiar sin seguir las políticas correspondientes. Los negocios
familiares están, por definición, saturados de una historia profunda y
compleja, frecuentemente entreverada con numerosos conflictos no
resueltos, con viejos sentimientos de dolor y rabia que al menos una de
las partes siente que son imposibles de resolver. A menudo, los miembros
de los negocios familiares sienten que simplemente deben aceptar los
dolores (y algunas veces las traiciones) por un sentido de lealtad y,
por tanto, deben continuar la relación de negocios ("no puedo irme,
porque eso heriría a papá"). Pero los sentimientos quedan ahí.
A menudo, esta situación afecta la comunicación hasta el punto de que
muchas actitudes y comportamientos entran en estas imaginarias cuentas
bancarias ("aquí viene de nuevo mi hermano a aprovecharse de mí").
En este punto, la comunicación es prácticamente nula. ¡La CBE está
peligrosamente sobregirada! O peor aún: debido a tantos años
transcurridos sin solución, muchas veces hay muy poca confianza.
¿Puede este tipo de relación de negocios sobrevivir en una forma
positiva para los dos hermanos? ¿Puede el negocio seguir siendo
productivo? ¿Cómo podrían participar las esposas de ambos hermanos?
Y, por último: ¿qué ocurre en un proceso de sucesión cuando los
hijos de cada hermano saben y ven la infelicidad de su respectivo padre?
Lo típico es que cada hermano culpe al otro de los "problemas",
y que esta "acusación" se pase a la siguiente generación. ¿Pueden
los hijos de ambos hermanos desarrollar la confianza que necesitan como
accionistas para guiar el negocio en forma efectiva?
Por estas razones, la construcción de la inteligencia emocional es un
factor decisivo para la salud y la sostenibilidad generales de la
familia y del negocio. Solo si se examina cuidadosamente el papel de
cada personaje, podrá cada uno de ellos empezar el proceso de curación
y asumir su responsabilidad.
Conforme toma forma esta gran responsabilidad, y los actores cambian su
comportamiento mutuo, podrán aumentar el saldo de la CBE. Y conforme
aumenta la CBE, pueden entonces florecer, como en una bella melodía, la
confianza y la comunicación. ¡En varias instancias en las que la vieja
generación no ha podido sanar ni reconstruir sus CBE, la siguiente
generación sí lo ha logrado! Cuando esto sucede, al igual que en una
triunfante sinfonía, no solo se llena la CBE, sino que florece todo: la
autoestima, la familia y el negocio.
Dr. Marc A. Silverman, is a principal at
Strategic Initiatives, Inc. You may contact him at: marc@sii-inc.net