

Diálogos Necesarios en un Negocio Familiar
Las relaciones de las empresas familiares
requieren una comunicación transparente y constante. Sin ella, las
partes comienzan a carcomerse, como un motor sin aceite.
POR: MARC A. SILVERMAN, PHD
Los negocios familiares (NF) son organismos
bellos, pero complejos. Como asesores de compañías familiares, a
menudo vemos un distanciamiento entre accionistas y gerentes miembros de
la familia.
La comunicación, que tan desesperadamente se necesita, no ocurre o
disminuye. En estos casos, por lo general, todos los miembros de la
familia o los allegados tienen claridad sobre las dificultades y sus raíces.
No se dan las conversaciones que tan angustiosamente se necesitan. ¿Por
qué ocurre esto y qué pueden hacer los miembros de la familia?
Así como un motor necesita aceite, las relaciones de los NF requieren
una comunicación transparente y constante. Sin ella, al igual que un
motor sin aceite, las partes comienzan a carcomerse hasta destruir el
motor. Se debe poder hablar de lo que causó la falta de confianza o de
respeto, y hacerlo en tal forma que se resuelva la animosidad y continúe
una buena relación.
Muchas veces, las dificultades se originan en la cultura y los valores
familiares que se pueden observar en conversaciones pasadas. Conforme
padres e hijos luchan y prosperan en sus primeros años, evolucionan sus
caracteres, actitudes y comportamientos. Como sabemos, criar hijos no es
fácil; aunque hagamos lo mejor posible, usualmente hay fallas en el
amor, en la inteligencia emocional y en la comunicación.
Cuando tratamos de definir y rememorar los hechos que moldearon nuestras
actuales dificultades en la comunicación, la mayoría de nosotros puede
recordar rápidamente muchas conversaciones que provocaron los problemas
actuales. A veces, los recuerdos son gratos; otras, no. En los NF, estos
recuerdos tienden a emerger en medio de riñas o conversaciones íntimas.
He aquí algunas frases típicas:
"Papá nunca ha valorado mi trabajo; cuando yo era adolescente.".
"Mamá me enseñó que nosotras (las niñas) teníamos que dar
siempre el primer lugar a los hombres.".
Lo más curioso es que casi nunca se mencionan estos hechos que
moldearon las actitudes y comportamiento en el NF. Pero tampoco se
olvidan. Al contrario: siguen actuando en la mente y en las acciones de
la persona. Pero, ¿debe hablarse de esta historia? Después de todo,
arguyen muchos, no importa qué haya sucedido, pues lo que pasó, pasó,
y no puede cambiarse.
Debemos entendernos con el presente y el futuro; con el pasado, solo en
la medida en que se relacione con el presente. Siempre es mejor resolver
los conflictos mediante el diálogo sobre las necesidades presentes y
futuras. Pero cuando las personas se enfrascan en una comunicación
irrespetuosa, distante y de poca confianza, hasta el punto de interferir
en su capacidad de trabajar juntos, entonces deben dialogar sobre las
necesidades del pasado.
Los miembros del NF se podrían preguntar:
1. ¿Qué hechos decisivos moldearon mi relación con los miembros de la
familia con los que yo trabajo, y con quienes hay bajos niveles de
comunicación y/o confianza?
2. ¿Cómo afectaron estos hechos nuestra comunicación y relación
actuales?
3. ¿Se puede dialogar sobre ellos y, si hay sentimientos incómodos, es
posible sanarlos?
4. ¿Qué tipo de conversaciones son necesarias para sanar las viejas
heridas?
5. ¿Cómo podría yo facilitar este tipo de conversación?
¿Es posible sanar viejas heridas? Esta pregunta esencial no se puede
contestar sencillamente, sino que tenemos que pensar en hablar con un
profesional. Por lo general, la respuesta es "sí". Se puede
progresar significativamente si usted o el otro se relacionan con base
en una comprensión, compasión y aprendizaje más profundos. Si los
miembros de la familia no pueden hablar entre sí, ¿puede cada persona
encontrar dentro de sí una forma de sanar el dolor? Si no es así, solo
se podrán esperar más dificultades en la construcción de la confianza
y de la comunicación, y más dificultades en la relación de trabajo.
Marc@StrategicInitiatives.net
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