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Trabajamos
con la familia y con sus asesores, tales como
abogados, contadores, banqueros inversionistas,
planificadores inmobiliarios, etc., para facilitar
la consecución de los objetivos familiares.
Objetivos Típicos:
- Desarrollar una cultura familiar y una
estructura de gobierno que preserven la armonía
familiar entre los hermanos y primos, y que
promueva el éxito empresarial.
- Transferir en forma efectiva el liderazgo del
negocio, de una generación a la siguiente.
- Mejorar la comunicación y la confianza entre
los miembros de la familia.
- Crear mecanismos que resuelvan efectivamente los
conflictos entre los miembros de la familia.
- Crear una Visión Compartida a lo largo de las
diversas generaciones, sobre la familia y el
negocio.
- Reducir la dispersión en la toma de decisiones
relativas al negocio.
Testimonios
“Gracias
a nuestro trabajo con usted, cuando nuestro padre
murió pudimos continuar el trabajo en conjunto,
como un equipo. La confianza entre nosotros ha
sido puesta a prueba, pero las herramientas y la
capacitación que usted nos dio, han funcionado.
Todo lo que podemos decir es “gracias”. Nunca
hubiéramos sido capaces de permanecer juntos si
no hubiera sido por su trabajo con nosotros”. --
Palabras de un hijo de 52 años.
“Desearía
haber sabido de usted tres años antes. Ahora sé
que todo lo que usted decía era cierto. Todas las
cosas son más difíciles de cambiar en este
momento”. --
Palabras de un hijo de 47 años.
“Cuando
empezamos a trabajar con usted, no sabíamos lo
importante que era. Sabíamos que nos habíamos
detenido mucho antes de lo que deberíamos haberlo
hecho. El resultado es que ahora tenemos un largo
litigio con uno de nuestros hermanos. Nuestra
madre no nos ha dirigido la palabra en dos años; estamos tratando de volver a adquirir
un negocio que fue nuestro. Sí pudiéramos volver
el tiempo atrás y trabajar con usted, nos habríamos
ahorrado mucho dinero y dolores de cabeza”. -- Palabras de una hija de 49 años.
“Nunca
habíamos sentido tanto amor en nuestra familia.
Han pasado cinco años y todavía estamos
utilizando las herramientas que usted nos enseñó”. --
Palabras de un hijo de 38 años.
“Nunca
creí que alguien pudiera enseñar a mis hijos a
entenderse. No sé cómo lo logró. Todo lo que sé
es que durante los últimos seis meses he
presenciado una gran mejora, y que anteriormente
yo era supremamente escéptico. Yo les había
aconsejado a mis hijos que no se embarcaran en
este proyecto; sin embargo, me complace mucho
saber que no me escucharon”. --
Palabras de un padre de 71 años.
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